Con el Competitive Strategy: Techniques for Analyzing
Industries and Competitors
publicado en 1980, Michael Porter trazó un antes y un después en cuanto a
marcos de referencia para establecer estrategias en los negocios. En dicho
libro estableció el inicio de una serie de metodologías con todos los anagramas
y enfoques posibles, a partir de lo que hoy conocemos como las “Estrategias
Competitivas de Porter”. Claramente Porter destacó a las estrategias genéricas
de Liderazgo en Costos, Diferenciación y Foco, desde un riguroso desarrollo
microeconómico implícito más que una inspiración militarista, aunque considere
elementos de esta.
Sin embargo Porter, desató con su trabajo seminal un continuo desarrollo de teorías y enfoques de la estrategia aplicada a los negocios, los cuales se han implementado a través de paradigmas.
Quizas los
paradigmas más citados hayan sido el “Designio estratégico” de Hamel &
Prahalad, la “Hipercompentencia” de D’Aveni y la “Coopetencia” de Nalebuff
& Branderburger.
Los paradigmas
sirven para establecer un marco de referencia teórico para establecer
objetivamente una hipótesis a contrastar con la realidad. Sin embargo, llama
poderosamente la atención como algunos autores utilizan el paradigma como una
especie de “CheckList” para “Contrastar” la hipótesis que esta
representa. Esto es, hacen el ejercicio al revés.
Lamentablemente, es común observar este tipo de comportamiento en muchos profesionales. Es una situación análoga a tener una “solución” y buscar un “problema” para enchufársela.
Pero, ¿Por qué si no había tal problema? Y en todo caso este
tipo de sesgo tiende a resultar en análisis pobres y decisiones terribles.
Los paradigmas reflejan la realidad desde su punto de vista. No son una solución o un listado de situaciones para las que aplica. Los paradigmas son universales y en primera instancia no se permiten sesgos por sí mismos. Quien se cambie de paradigma para observar la misma realidad, obtendrá una interpretación de esta última con un enfoque distinto, pero en todo caso sigue siendo sin lugar a dudas la misma verdad.
Los cuatro paradigmas que les he comentado, nos permiten interpretar la misma realidad con cuatro enfoques distintos, aplicables en todo momento, toda ocasión, solo usted elija que versión quisiera tener para tomar decisiones. Pero, ¿Para qué quisiera yo tener varias versiones de la realidad? Pues, la verdad no es absoluta, de hecho no hay verdad alguna, solo hechos falseables (Véase a Popper), entonces entre mayor información e interpretaciones a través de diversos enfoques, nos permitirá encontrar una mejor posición para desarrollar a nuestros negocios hacia dónde queremos ir.
